Cosas que se me ocurren sobre ENCAMINA, su negocio, sus personas, sus clientes…

Espectativas

No sé donde, leí hace años una frase que se me quedó marcada de por vida: «Solo los incompetentes se rodean de incompetentes». El sentido de esta frase es clara, somos tan buenos o tan malos como los que están a nuestro alrededor nos obligan a ser.
Soy un firme convencido de que cada uno se convierte en la persona que sus iguales esperan que sea, o lo que es lo mismo, las espectativas que los demás tienen de nosotros se acaban por cumplir.
Esto es cierto tanto en el entorno personal como en el laboral. Y viene a cuento porque dentro de nuestra estrategia está el plan de captar el mayor talento posible para nuestras empresas. Puede parecer una decisión obvia, pero exige un coste de búsqueda, de captación, salarial y porque no, también en los recursos que actualmente forman la plantilla, porque la llegada de personas que aportan más, puede suponer en un momento dado la salida de las que aportan menos, pero es que necesitamos personas valiosas.
Entiendo como personas valiosas aquellas que no solo aporten conocimiento y experiencia, cosas imprescindibles, sino, y sobre todo actitud. La actitud es esa cualidad dificilmente cuantificable, ya que raramente está en el curriculum de nadie, pero que marca la diferencia entre una gran profesional y uno mediocre. Muchas veces es la actitud la que decide el éxito o el fracaso de un proyecto.
Yo creo que con la llegada de personas más valiosas, nos ayuda a los demás a ser mejores profesionales porque eleva nuestros estándares. En ENCAMINA siempre hemos dicho que queremos estar rodeados de profesionales mejores que nosotros, que nos impulsen a mejorar, que nos enseñen, con los cuales estemos orgullosos de trabajar.
Por supuesto que esto es un reto para cada uno de nosotros, porque no podemos estar rodeados de personas valiosas sin ser a su vez nosotros personas valiosas. Y aquí es donde podemos ayudarnos, formándonos, asumiendo retos, mejorando nuestra actitud y por supuesto, haciendo lo propio con el equipo que nos rodea, con nuestros compañeros y colaboradores. No tiene sentido no hacerlo, de hecho, no hacerlo garantiza el fracaso de nuestros proyectos, de nuestra empresa y en última instancia pone en peligro nuestro puesto de trabajo.
A veces nos encontramos con la necesidad de prescindir de alguna persona porque creemos que no es lo suficientemente valiosa, esto, me consta, causa revuelo entre sus compañeros, que ven como alguien que, puede que sea su amigo y que estaba con nosotros hasta ayer, debe abandonar su puesto de trabajo. Lo ven como una amenaza, como un aviso de que algo pasa. Pero quizá deberíamos verlo como la imprescindible renovación para dejar sitio a quien de verdad pueda aportar más. Si mis compañeros no son lo suficientemente buenos, ¿Creo que mi equipo tiene futuro en esta competición tan dura? ¿Y yo? Yo deberé espabilar, para mejorar a mis compañeros y mejorarme a mi mismo. Si quiero seguir en el equipo claro.
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