El proyecto empresarial necesita visión, pasión y un sueño al final del camino, pero también hay que pisar tierra con paso firme y recuperarse de tropiezos más bien poco divinos.

La humildad como ingrediente de la excelencia profesional

Casi en el mismo día que asistí a la genial charla de “El liderazgo del gregario” de Luis Pasamontes , me llegó uno de esos vídeos virales de cosas increíbles (e inspiradoras) que pasan por el mundo.

Nada menos que una corredora de relevos japonesa, con el fin de evitar que su equipo quede descalificado por no  entregar su relevo, termina su tramo a gatas con la tibia rota y las rodillas ensangrentadas.

Tanto la charla como el ejemplo de la corredora me han reafirmado profundamente en mis convicciones: el éxito del equipo por delante del éxito individual, el compromiso con la causa por encima del interés propio, la pasión y esfuerzo (e incluso el sacrificio) como elementos imprescindibles de superación, la búsqueda de la mejor versión de uno mismo como reto constante.

Para que todo eso sea posible, creo que la humildad es uno de los ingredientes necesarios.

Los gregarios, los héroes invisibles, cualquiera de nosotros…

Si no eres la estrella del equipo, si no eres el más reputado profesional de tu empresa, si quizá ni eres el que da la cara y representa al equipo o a la empresa delante de un cliente, un proyecto o una simplemente visita… aun así eres muy importante. Eres parte de la clave del éxito (o fracaso) futuro.

Creo que deberíamos sentirnos como uno de esos participantes de los castells que están ocultos y hacinados en la base de la torre humana.  Nadie te ve ni te reconoce, pero sabes que tienes que estar a lo que tienes que estar porque solo contigo y unos cuantos miembros más del equipo la torre será viable. Sin esa base humana, sin ese equipo, no hay torre ni estrellas que puedan lucir ahí arriba.

Sin embargo, tu ego te puede decir que te mereces más, que tú lo harías de otra forma y seguramente mejor, que tu podrías salir en la foto y que los demás tendrían que adularte.
Esto es muy humano. La sana ambición es sana, pero el ego malo, muy malo.

El ego te alejará del resto del equipo, te hará sentir dolido y hará que los otros acusen tu distancia empeorando el rendimiento todos.

El profesional excelente da de sí su mejor versión en la posición del partido en el que le ha tocado jugar. Y a veces esa posición puede ser muy discreta, casi invisible, al final del organigrama. El profesional excelente entiende y se siente muy orgulloso de su role porque sabe que directa o indirectamente es fundamental para el triunfo del equipo, por más que  éste esté representado por las mismas caras de siempre.

Aunque la “humildad” no sea una palabra demasiado glamurosa creo que es una cualidad de cualquier profesional excelente y de cualquier líder.

Más sobre el valor incalculable de los héroes anónimos: Los héroes anónimos, Levántate y actúa como el héroe que tú eres, Viajo (y trabajo) rodeado de héroes, de líderes cotidianos que mejoran el mundo .

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Sobre Hugo de Juan

Ingeniero de Telecomunicación en mis inicios, pasé al lado más colorido del negocio con un master en Marketing y posteriormente con un Executive MBA. Hoy CEO en ENCAMINA, socio director en ENTRESISTEMAS, profesor postgrado en ESIC Marketing & Business School, soñador, eterno aprendiz y doctorando en economía digital. Me va el marketing, la tecnología, mi familia, los amigos y la vida buena, incluso más que la buena vida.
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