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Ser Doctor (Ingeniero) casi a los 50 ¿para qué?

El 12 de Abril de 2019, después de un tedioso proceso de casi 5 años, concluí mi doctorado. Y quizá sea un buen momento para plantearse si ha valido la pena y si lo recomendaría a otr@s.

Primero, detallar que he obtenido el título de Doctor (PhD) por la UPV a través del Programa de Doctorado en Diseño, Fabricación y Gestión de proyectos industriales, accediendo como Ingeniero de Telecomunicación (Grado + Máster). Lo he realizado al amparo del Departamento de Organización de Empresas de la UPV y apoyado por el Departamento de Investigación de ESIC Business School.

Tras varios años cursando asignaturas transversales y de complementos de formación,  completando además 600 horas mediante la publicación de artículos, capítulos en revistas o libros científicos y presentando ponencias en congresos de investigación, he tenido que desarrollar y defender una tesis doctoral que ha versado sobre estilos de liderazgo, redes sociales online y capacidad de aprendizaje organizativo. El resultado de estos casi 5 años ha sido el de Doctor (Cum Laude) por la Universidad Politécnica de Valencia.

Foto tras la defensa de la tesis, junto al tribunal y mis directores de tesis. La cosa es así de seria 🙂

Y ¿me ha costado mucho?

Pues no puedo hablar por el resto de doctorandos del mundo, ni opinar sobre escándalos de master “regalados”, pero a mí sí me ha costado un esfuerzo importante. Muchas horas de dedicación robadas a mi familia, amigos, hobbies, fines de semana pringados e incluso vacaciones sacrificadas, arrastrando con ello a mi mujer y mi familia. Cuando estás a mitad del periplo, creo que abandonarías si no tuvieses algún anclaje que te comprometiera de alguna forma importante para ti. A mí se me ha hecho largo, sí.

Y eso ¿para qué?

Por si el que lee este post no me conoce, mi actividad fundamental discurre como directivo de una consultora tecnológica muy reconocida en su mundo y socio en varias iniciativas empresariales y emprendedoras. Además, a nivel de formación postgrado ya tenía un master de dirección comercial y marketing,  además de un prestigioso Executive MBA. Aparentemente no me hacía ninguna falta, pero me movían 4 motivaciones:

  • Siempre había tenido la espinita clavada de haber continuado ese último escalón en la Universidad.
  • Sentía curiosidad por eso de la investigación y su posible aplicación a mi actividad empresarial.
  • Como CEO de una empresa que tiene que resultar atractivo para el súper exigente y escaso talento del mundo software, sigo construyendo cada día mi marca personal, y este atributo me parecía interesante en mi perfil.
  • Finalmente, mi actividad como docente agradece mucho esta titulación a nivel de masters y postgrados oficiales.

Y ¿ha valido la pena? ¿Qué he aprendido?

Curiosamente he obtenido cosas que no esperaba en absoluto:

  • He ganado en espíritu crítico. Me preocupo mucho más por la veracidad de la información, cuestiono las creencias, rebusco en los orígenes y las fuentes.
  • He ganado en humildad. Poco importa lo que yo piense, porque las opiniones son solo opiniones. Lo objetivo, lo científico, es otra cosa que me supera a mí y mis razones. Además, me ha tocado volver a ser becario y eso es un baño interesante a tomar cuando ya habías consolidado una cierta posición senior en la vida.
  • He encontrado importantes oportunidades conectando la investigación y la actividad de innovación en mi empresa que espero materialicemos en el medio plazo.
  • He conocido el mundo académico más profundamente, lleno de personas interesantes y matices nuevos a lo que tenía controlado en mi vida.
  • Y finalmente, superar retos siempre genera gran satisfacción.


Y ¿Lo recomendaría a otr@s?

Mmmm, ¿seguro que buscas doctorarte? Si lo que quieres es evolucionar en el mundo académico o en la investigación el doctorado es una buena idea, pero si lo que buscas es mejorar tu desarrollo a nivel profesional y de management , seguramente lo que necesitas es un master en una buena escuela de negocios. Te diría que midas tus fuerzas y tiempo disponible, porque si lo empiezas hay que acabarlo, pero sobre todo, que te motive el reto. Si te motiva, por supuesto, adelante. Puede más la perseverancia que ningún otro atributo personal.

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Publicado por
Hugo de Juan

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