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El incómodo y creciente nivel de exigencia que nos rodea

Alguien me explicaba que los equipos deportivos de élite tienen un banquillo también de élite, no solo para potenciales sustituciones de algún lesionado, sino para presionar a las “figuras” con posibles reemplazos si dejan de estar al máximo rendimiento. Yo no creo que los miembros de un equipo se deban ver amenazados por su propios compañeros, pero la amenaza del mercado, ahí está…

En el ámbito empresarial no resulta un discurso cómodo, pero nadie puede relajarse (ni siquiera dar solo lo mejor de sí mismo). Ya no es suficiente. El nivel de exigencia está continuamente en aumento.

Ya lo sé, suena muy cansado, incluso tirano. Las personas queremos vivir en paz, dentro de un cierto confort  y no estar en continuo régimen de superación ni de exámenes. De hecho, tendemos a pensar que tenemos un límite y no queremos vivir cerca de él.

Sin embargo, en un mundo volátil, incierto, complejo y ambiguo, los profesionales tenemos que salir adelante respondiendo a la creciente exigencia del mercado y por tanto, de nuestra empresa. La buena noticia es que podemos. Incluso, que éste reto de mejorar continuamente puede llegar a ser divertido. No hay límites.

Vivo cerca de compañeros que me lo demuestran cada día: se puede aprender un idioma a cualquier edad, reinventarse profesionalmente después de una década de ejercicio, hacerse experto de una metodología o un nuevo lenguaje, subirse a un estrado delante de 300 personas por primera vez,  lograr un nuevo Máster o incluso romper tus marcas en crossfit cuando superas la cincuentena. No hay límites.

Cuando una organización como ENCAMINA pretende ser un líder en su mundo, significa que sus sistemas, procesos y personas deben ser no solo excelentes, sino cada día mejores. No puede haber descanso.

Y esto no solo afecta a las personas más visibles (a los del equipo titular siguiendo con el símil), sino hasta los más discretos e invisibles de la empresa. Como decía en el post » En un equipo, el más flojo marca la diferencia» todos tenemos una responsabilidad fundamental en los resultados del equipo, desempeñemos el role que desempeñemos.

Ayer mismo le decía a unos compañeros que algún día, seguramente temprano, no podría dar la talla como CEO de una empresa cada vez más exigente que pretende ser líder en su mundo y referencia en el ámbito internacional. Mi plan es darlo todo, crecer y mejorar todo lo posible hasta ese momento, y después, seguir luchando en el nuevo reto que me toque asumir, sabiendo que no será fácil.

No hay límites.

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Publicado por
Hugo de Juan

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