El proyecto empresarial necesita visión, pasión y un sueño al final del camino, pero también hay que pisar tierra con paso firme y recuperarse de tropiezos más bien poco divinos.

Ser el último mono y entender la responsabilidad que ello conlleva

En una conversación informal de 5 minutos con un desarrollador software compañero de ENCAMINA, hoy le he escuchado 6 veces referirse a sí mismo como «el último mono». Pero ¿quién no se ha sentido multitud de ocasiones «el último mono»? y ¿cómo quitarse ese mono de encima?

El significado de Ser el último mono

Ser el «último mono» significa ser el menos considerado dentro de un grupo: la última persona a la que le cuentan algo, la última persona que recibe una propuesta, el último al que avisan para alguna actividad, la persona a la que nadie pide su opinión, etc. Otras definiciones se refieren a: ser insignificante, no contar para nada.

Cualquiera se ha sentido así al ser el último en llegar a la fiesta, o cuando eres el nuevo del departamento, o cuando te ha tocado participar en algo sin tener ni idea, o hasta en la fiesta de la familia de tu pareja…y en muchas más ocasiones. Cuando alguien se refiere a sí mismo en un proyecto o en un equipo como último mono, poca broma. Hay que desmantelar esa idea con urgencia.

No es «mono» todo lo que no reluce

Mi excompañero Marco me contó una anécdota de un ingeniero de automatización que iba uniformado de forma impecable y molona. Tanto, que daba envidia a otros ingenieros de la competencia que compartían proyectos en el cliente. La imagen que daba este chico impresionaba a Marco y le hacía sentirse ese «último mono» allí.  A los días descubrieron que ese ingeniero era un becario, estaba sobrepasado en ese entorno y también se sentía el «último mono» dentro del galimatías de proyectos que había en el cliente. Como en esta  anécdota, serán muchas las veces que cuando te sientas el último mono, alguien lo estará pasando todavía peor que tú y, seguramente, hasta te tendrá envidia o admiración.

Mi hija es la jugadora más bajita de su equipo y de las que mete menos canastas. Eso quizá le pueda llevar a pensar alguna vez que es el último mono del equipo. Sin embargo, cuando sale a defender a la más hábil y la neutraliza, roba balones, hace bloqueos y da asistencias, probablemente está dando ejemplo e incluso causando admiración a mejores jugadoras (sobre el papel), que ella. Al igual que en su caso, creo que deberíamos concentrarnos en que tenemos mucho que aportar con nuestras fortalezas y que eso nos hace muy relevantes en cualquier entorno.

Y de todas formas, más de una vez nos tocará ser inevitablemente el último mono del equipo. Pues en ese caso, asumamos la gran responsabilidad que esto supone, porque en un equipo, el más flojo marca la diferencia y por su nivel  y respuesta (la del último mono) quedará enmarcado el nivel y desempeño de todo el resto del equipo. Así que , ¿es eso ser el último mono o la posibilidad de marcar la diferencia en positivo?

¿La receta para el último mono del equipo?

Actitud muy positiva, asumir cada reto al máximo nivel, ser humildes y tener muchas ganas de aprender y aportar, entender la responsabilidad que supone ser el referente del nivel y desempeño del equipo, querer mejorar cada día, cada hora, y ESFORZARSE en consecuencia.

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Sobre Hugo de Juan

Ingeniero de Telecomunicación en mis inicios, pasé al lado más colorido del negocio con un master en Marketing y posteriormente con un Executive MBA. Hoy CEO en ENCAMINA, socio director en ENTRESISTEMAS, profesor postgrado en ESIC Marketing & Business School, soñador, eterno aprendiz y Doctor Ingeniero en economía digital. Me va el marketing, la tecnología, mi familia, los amigos y la vida buena, incluso más que la buena vida.
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