reflexiones

Las verdaderas claves del éxito… ese título de post que no puedes dejar de leer

Creo que me queda humildad suficiente para no recomendar yo las claves del éxito a nadie, como si acaso yo las hubiera descubierto, pero como sí hay mucha sabiduría ahí fuera,  se me ocurría comentar en este post algunas ideas que he ido recolectando.

Podemos acudir a gurús como Tom Peters y deducir algunas características de cómo debe ser el directivo de éxito (ej.: adaptación, confianza, creatividad, autoridad, buen humor, diversidad, pasión, empatía, causa, consistencia,…) o al doctor David Niven y escuchar su fórmula (ej.: asumir las derrotas, equipo, adaptación, control de los pensamientos, optimismo, autoestima, planificación,…).

En una búsqueda rápida por internet encontramos autores como Norm Merritt hablan de ser consecuente con nuestras palabras, asumir la culpa y dar el crédito del éxito a otros, ser un ejemplo para uno mismo y para los demás, valentía, pasión, responsabilidad y transparencia, o también podemos encontrar compendios que suelen citar atributos necesarios para una mente exitosa como serían: Visión y claridad de lo que se quiere, honestidad, gratitud y adaptabilidad.

Sin duda, mucha literatura tiende a converger en los atributos de una mente exitosa, pero de entre lo más curioso (por lejano a mi mundo) y a la vez revelador (por lo cercano a la realidad y ciertamente pragmático) ha sido este vídeo de un monja budista dando su explicación sobre este tema:

Las 6 características de una mente exitosa

Os recomiendo que veáis el vídeo (dura sobre una hora),  en la que esta monja budista da su explicación de las 6 características de una mente exitosa, perfectamente aplicable al mundo profesional y de los negocios:

…pero si no tienes paciencia para invertir 1 hora en ello, te paso mi resumen (sesgado por mi interpretación) y así en 5′ tienes una «receta mágica» de las claves del éxito:

Saborear la satisfacción del presente. Concentrarnos en todo lo bueno que nos rodea y podemos vivir ya y ahora. Disfrutar de cuánto de nuestros propósitos hemos logrado de momento. Valorar todo lo bueno que nos rodea… Se trata de concentrarnos en la parte llena del vaso medio lleno.

Serenidad. Procurar paz en nuestro interior. Reflexionar con calma. Esforzarnos en tener un juicio templado. Practicar un poco de slow-thinking quizá.

Tener un propósito grandioso en cualquier ámbito de tu vida, pero grandioso no (sólo) por lo ambicioso o exigente que pueda ser, sino por el impacto positivo que pueda tener para la humanidad y el mundo (o sencillamente en la persona de al lado,  tu vecino, los jóvenes que te acompañan, o el animal abandonado que te has encontrado). Tener uno o muchos propósitos que dan sentido a nuestro día en el trabajo, a nuestro día cuando amanece, a nuestro sacrificio cuando éste acontece.

Valentía. Para salir de nuestra zona de confort. Para asumir riesgos. Para sentirnos orgullosos de haber afrontado el reto, haya sido el que haya sido el resultado.

Empatía. Esforzarnos en comprender a los demás, tanto sus sentimientos como sus emociones, de manera objetiva y racional. Conectarnos con quien nos rodea. Tratar de identificarnos con quien pide ayuda, con quien exige, con quien está dolido y con quien está agradecido… Con todo ser humano y con otros seres vivos que también lo merecen.

Generosidad. Se trata de ayudar a los demás de un modo honesto (y asertivo), sin esperar obtener nada a cambio y disfrutando de ello. Porque es más gratificante  poder dar y compartir, que recibir. La gratitud, en gran medida, es una forma de generosidad, y un ejercicio que genera mucha felicidad.

 

Las verdaderas claves del éxito

A estas alturas te habrás dado cuenta ya de que este es otro post que incluye una receta con la que seguramente estés (en gran parte) de acuerdo, pero que dentro de 30 segundos habrás olvidado…

Solo te invito a que estas palabras: propósito, valentía, generosidad, serenidad, satisfacción del presente y empatía,  las escribas en algún lugar y las leas de vez en cuando. Yo creo que solo eso ya nos predispone al éxito que todos, de alguna forma, buscamos y (seguramente) nos merecemos.

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Publicado por
Hugo de Juan

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