29.08.2010

Al tiempo que haga, buena cara

Hoy he tenido que acudir a un taller a solventar un pequeño incidente en mi coche que se resolvía con una pieza de recambio y algo de habilidad para colocarla…

La visita, como la del dentista, no es precisamente divertida, pero tengo que decir que he salido especialmente con “buen cuerpo” gracias al servicio que me han dispensado; tanto que he reflexionado el qué de especial de ese buen servicio.

Los motivos por los que he salido satisfecho por el servicio recibido son:

  • 1. He podido aparcar rápidamente en su espacio reservado a clientes
  • 2. Me han atendido inmediatamente
  • 3. Recordaban mi llamada previa por teléfono y no he tenido que volver a explicarme
  • 4. No ha sido necesario que pidiera que me instalaran la pieza de repuesto, aunque yo mismo hubiera podido hacerlo.

Sin embargo, sobre todo, me ha agradado mucho estar presente cuando alguien del departamento de Administración se acercaba sonriente al taller a felicitar por el buen trabajo que había hecho con los expedientes a uno de los mecánicos cercano a mi. El mecánico ha agradecido con cordialidad y una sonrisa la deferencia de su compañera.

He percibido un ambiente de buen rollo, de equipo, de calidad profesional y humana, y me ha gustado ser su cliente.

Mi conclusión, en lo que se refiere a excelencia en servicio en ingeniería y consultoría, es que todos los procedimientos, herramientas y logística deben funcionar, sin duda, pero un valor diferencial puede encontrarse en un equipo que transpira buen rollo, que trabaja sonriente y animado, que es amable y cordial entre sus compañeros (¡y con el cliente!).

Creo que además de ser un valor percibido, sin duda es la mejor recompensa individual para cada miembro de ese equipo.

Por cada sonrisa emitida se recoge como mínimo el doble (y si una de esas es de un cliente, estamos más cerca de la nómina de este mes ;-) )

21.07.2010

Si no vas, no has ido

Hay un artículo de Paco Muro que cada cierto tiempo me leo y pido a mis compañeros del área de ventas que se lean. Es tan contundente como atemporal y global (también lo he visto, ahora, recogido en el libro Ir o no Ir de dicho autor). 

Hasta la fecha creía que solo valía para las personas del área de ventas, pero dándole una vuelta más creo que se aplica a toda la empresa, y por supuesto al área de consultoría/ingeniería. 

El artículo dice así: 

Muchas son las tentaciones que acechan a los vendedores para justificar unos resultados insuficientes.
Tantas que, a menudo, caen en la trampa y acaban creyéndose las excusas fáciles, bajando el rendimiento, provocando sin querer que se hagan realidad los malos augurios y haciendo que los molinos se conviertan en gigantes.
Se oyen por doquier lamentos como que el mercado está difícil, que la competencia aprieta, que no hay alegrías en el sector, que nuestros precios son malos, que tardamos mucho en contestar, que la zona es muy grande, que se está desbordado de trabajo y que no hay tiempo para nada, etc., etc. Y, posiblemente, la mayoría de ellas sean objeciones ciertas.
 


¿Cuál es la solución a todo esto? ¿Cómo se sale de este círculo vicioso que mina la moral del vendedor y repercute en sus resultados? Pues como siempre, haciendo lo que tiene que hacer un vendedor, la esencia de su trabajo: visitar y visitar. Porque lo que ocurre muchas veces es que entre tanta disculpa,
tanto pretexto y tanta desidia, se deja de ir a ver a los clientes que hay que ir a ver. Se deja de llamar todo lo que hay que llamar y se pierden ritmo, tono y ganas de vender.

  

La mayoría de los clientes dejan de trabajar con sus proveedores ¡por abandono del proveedor! Se abusa de la confianza del cliente cautivo y se deja de ir a verle, hasta que se descubre que de “cautivo” no tenía nada. Basta recordar que cada vez que captamos un nuevo cliente, algún vendedor ¡luso ha perdido a uno
de sus “clientes cautivos”.
La informática, el telemarketing, internet y los CRM están muy bien y son excelentes herramientas de apoyo, pero vender, lo que se dice vender, se hace cara a cara, escuchando, cazando oportunidades in situ, pues detrás de cada cliente hay una persona de carne y hueso, con sus manías y sus deseos. Y, si nos olvidamos de tratar con él, de tratarle A ÉL, nos mereceremos perder ese cliente.
A menudo en Otto Walter decimos: “Si no vas… no has ¡do y si no llamas… no has llamado”. Sirve para recordarnos unos a otros que esté como esté el mercado, el producto y lo que se quiera echar en el saco de las pamplinas, lo que hay que hacer es visitar, ir, llamar. Porque si no vas… pues eso, que no has ido, y si no has ¡do es seguro que no habrás podido captar oportunidades, generar negocio, vender imagen, lograr una recomendación, enterarte de un cambio futuro que te afecta, lograr un pedido inesperado de esos que aparecen cuando vas, y un largo etcétera de cosas buenas que le ocurren al vendedor que va, al que llama.
Es bueno tener siempre presente que en ventas la suerte existe: ¡Pero te tiene que pillar visitando! ¿Qué el mercado está durillo? ¡Pues a visitar! ¿Qué la competencia está apretando? ¡Pues a visitar más aún! ¿Qué se anuncia la llegada de un meteorito gigante que a lo peor podría arrasar el mundo?
¡Pues a visitar, pero YA, por si acaso!
Y, lo demás, tonterías de segundo plano. Si vas, a lo mejor hay pedido o a lo mejor no, pero si no vas…¡claro que el mercado te parecerá duro!, y la competencia potente. Y todas las justificaciones que nos argumenta el inútil, vago y perezoso diablillo que a veces se nos cuela a los vendedores, se aparecerán ante tus ojos magnificadas.

Afortunadamente, también tenemos dentro a ese profesional “marchoso”, ese que disfruta de la aventura, ese que le encantan los retos, que le divierte el contacto con la gente, que vive intensamente la libertad del vendedor, que saborea cada logro, que persevera con incansable tenacidad, que cuando se encuentra con un cliente que le trata de forma indeseable, lejos de venirse abajo, grita para sus adentros: ¡me vengaré vendiéndote!

A él es a quien debemos despertar cuando el veneno de la mediocridad nos amenace con su visita. Y la mejor forma de alejarlo es visitar y visitar. Porque la visita es la esencia de la venta, es el patio de operaciones del vendedor, es su momento de la verdad, allí donde te juegas el todo o nada, el firma o no firma. Es donde vuelve la adrenalina comercial que alimenta el espíritu del profesional de la venta.

Que sí, que hay que planificar, que hay que preparar, que hay que pensar, ¡pero visitando! Si además de organizarse bien, se tiene una alta calidad de visita por una gran técnica comercial, pues fantástico. Pero muchos son los que dicen: “es que necesito prepararme mejor”, “es que me falta formación”, “es que no
tenemos suficiente soporte, el folleto está obsoleto”, “es que, es que…” y mientras tanto pasan las horas y los días y las semanas… y no se va.

Así que mientras te lo piensas, mientras alguien moderniza el folleto y mientras esperas para hacer una buena formación (que siempre es útil y valioso para un profesional), y hasta que los dioses del olimpo económico decidan llenar el mercado de clientes deseosos de llamarte y gastar cantidades ingentes
contigo… ¡Visita! Porque si no vas, dejémonos de monsergas: ¡No has ido! 
Paco Muro. Consejero Delegado de Otto Walter para España y Portugal
Publicado en Expansión, el 3 de octubre 2003
 

 

Cuando extrapolamos este artículo al modelo de Excelencia en Servicio algunas conclusiones podrían ser algo así como no te quedes con el: “yo haría…, si fuera yo…, esto tendría que hacerse…, alguién tendría que…, en la próxima reunión…, bufff…”         ACTUA, ACUDE, COMPARTELO CON LOS IMPLICADOS, EXPLÍCASELO EN PERSONA Y LUEGO POR ESCRITO, LLEVA PROPUESTAS, IMPLÍCATE,  

¡PERO YA! 

11.06.2010

Todos somos clientes y proveedores

Cuando veo este video (una pena que todavía no haya una traducción al castellano) más que gracia, me genera ansiedad, porque he vivido muchas de esas situaciones en mi vida como proveedor de servicios de ingeniería y de consultoría de forma demasiado similar (“…lo que necesito es que me construyáis la solución que me estoy imaginando para poderla probar,  y entonces podremos hablar de si me interesa”).
!aunque seguramente yo he sido también ese mismo tipo de cliente cuando estoy al otro lado!

This movie requires Flash Player 8

¡Qué bueno sería tener presente siempre las dos caras de la moneda! (mi padre me decía: trata a los demás como te gustaría que a ti te tratasen, con la única excepción de los arbitros por motivos terapéuticos :-) ).

27.05.2010

10 años empezando a caminar

Decía Tom Peters en su recopilatorio “El Boom” que ser excelente cuesta un minuto. Uno se decide y ya está. Luego uno tiene que esforzarse durante el resto de su vida por ser así.

Si lo dice este gurú, será verdad: Ser excelente en servicios de consultoría e ingeniería es, antes que nada, una actitud. Es CREER y QUERER, como me ilustraba un compañero sabiamente hace una semana.

¡Desde esa perspectiva, en ENCAMINA llevamos 10 años siendo excelentes!, ¡porque la actitud la tenemos!

Sin embargo, amenudo hay tropiezos, las cosas se presentan difíciles, ásperas y parece que el viento sopla en tu contra. Nos pasa a todos. Y por supuesto, nos pasa en ENCAMINA.
…La fortuna es que después de 10 fabulosos años empezando a caminar, ahora pisamos más firme y nuestro valioso equipo de personas sabe que después de cada curva viene una nueva oportunidad y que después de cada pendiente somos más fuertes (lo que no te mata te hace más fuerte, que dice mi amigo pbolos@ a cada “reto” profesional).

10 años avanzando juntos en ENCAMINA han sido una gran lección de vida y de Excelencia. Solo nos queda toda la vida para seguir mejorando…

17.05.2010

Personas orientadas a las tareas y personas orientadas a las relaciones

Esta es la clasificación “tan sencilla”, que me hizo ver una compañera de trabajo, sobre los 2 tipos de personas/profesionales existentes.

¿te orientas a la ejecución o a la relación? No hay nada mejor o peor, pero como seas un consultor orientado a la tarea y tengas que trabajar para alguien orientado a la relación, tú vas a perder los nervios y ese cliente te va a coger un poco de manía :-(

Si tu eres orientado a la relación y ese cliente lo es hacia la tarea, ! pues que te va a tomar por un vende-monas :-)

Y si los dos sois orientados a la relación, buscaros a alguien que trabaje por vosotros :-P

Sin duda lo ideal es lograr actuar con ambivalencia y trabajar la relación por el día y currar las tareas por la noche, para que antes de verte de nuevo, ya tenga ese cliente todas las respuestas en su correo-gantt-doc-!o lo que sea.

Pero aunque uno esté dispuesto a trabajar 24h al día, que eso es mucho! ¿cómo ser orientado a la relación cuando a uno “no le sale”?

Pues se me ocurre sistematizar la relación:

    • * Reservar una hora del día para hacer llamadas y
    • * tener anotadas todas las llamadas pendientes en una misma tarea
    • * Reservar días de la semana para hacer visitas y
    • * tener anotadas todas las visitas pendientes en una misma tarea
    • * Programar una frecuencia de contactos mínima a la que dar respuesta
    • * Obligarte a salir a eventos/cursos/etc. donde encontrarte con la gente
    • * Disfrutar de la relación!

y sistematizar las tareas, lo cual suele estar más soportado por Outlooks, listas de Sharepoint, Actividades de CRM, tareas de Project, e incluso postits y similares.

Seas del barrio que seas, en este oficio hay que conectar y fluir positiva y constructivamente; y lo demás no funciona!

07.04.2010

¿Por qué no lo has hecho si yo lo estaba pensando?

¿Acaso los demás no tienen la capacidad de interpretar mis pensamientos y seguir mis buenas ideas? ¿es que tengo que explicarlo todo?

¿no sabes leer mi mente?

¿cómo puede ser que si la solución la diseñé bien y hasta la escribí en un documento, me entere que ahora están haciendo otra cosa?

Esta es la reflexión demasiado habitual de un (mejorable) consultor que no ha sido capaz de que un buen análisis se lleve a cabo de forma fidedigna, comprensible, compartida y natural.

  • Fidedigna: lo que se diseñó así era por algo, y saltarse una parte o no ceñirse a la corrección de otra es el preámbulo del fracaso.
  • Comprensible: todos los miembros del equipo y los usuarios de la solución deben entender el sentido y significado del diseño de la solución, o tenderán a reconducir (y tergiversar) según su propia interpretación (o las dificultades de la vida) el diseño inicial.
  • Compartida: tu equipo debe apoyar y defender la solución para propagarla desde el convencimiento.
  • Natural: si la solución no fluye, si se hace poco de querer, el sobreesfuerzo en la gestión del cambio va a tener que ser enorme.

Es una pena, pero el mundo no termina en el PowerPoint.

No vale con dejar por escrito la solución y presentarla vía powerpoint, hay que explicarla muy bien, formar a quien sea necesario, asegurarte de que los demás la entienden y efectivamente pueden implementarla, facilitar el camino, controlar que se ejecuta correctamente y reajustarla según evolucione y sea necesario.

No caigas como yo en la trampa. Los demás no pueden leer tu mente, ni aunque pienses en voz alta :-)

28.03.2010

“La Fama cuesta y aquí es donde vais a empezar a pagar con sudor”

La Fama cuesta y aquí es donde vais a empezar a pagar con sudor“. Esta es la frase con la que la dura profesora de baile, encarnada por Debbie Allen recibía a sus alumnos en la Escuela Superior de Artes Escénicas de Nueva York en la exitosa serie ‘FAMA’.

Sin duda las empresas de ingeniería o consultoría no son un lugar donde sudar, para eso se inventó el aire acondicionado, ni donde conquistar la Fama, que pocos son los ingenieros que aparecen en la tele, ni falta que hace. Sin embargo, si entendemos como “fama” la excelencia profesional y “el sudor” como el esfuerzo continuo en superarse profesionalmente, la cosa empieza a asemejarse mucho más.

En más de 20 años de experiencia profesional he coleccionado ejemplos de personas que tras la universidad (ese lugar que amuebla muy bien las cabezas, pero no las prepara profesionalmente) han llegado a la empresa verdes y pelones como bebes. Algunas de esas personas han seguido preparándose en lo que les apasionaba mientras en el ámbito laboral aplicaban poco a poco ese valor convirtiéndolo también poco a poco en enriquecimiento profesional…”la fama”.

Hace poco, uno de esos ejemplos de personas que han disfrutado sudando para ganarse la fama me decía: “hay quién se cree que lo que sé y lo que me reconocen que sé en el mercado, lo he ganado por ciencia infusa…y no, ser bueno en esto requiere mucho estudio y preparación y auto exigencia en lo profesional; si quieres ser bueno tienes que currártelo“…que se podría haber resumido en que “la fama cuesta”.
Otro más sénior, en su zenit profesional, me contaba algo así: “La responsabilidad de tu carrera profesional es tuya y tú eres su máximo beneficiario. La facultad, escuelas y empresas por las que has pasado o pasarás son vigas de tu palacio, pero tú lo debes diseñar, tú lo tendrás que financiar, tú lo tabicarás y amueblarás, y tu lo disfrutarás… o no”.

Quizás los famosillos, los casos de políticos corruptos, la injustica del mercado laboral en muchos casos, las modernas promesas de perder peso sin ejercicio ni dieta o de obtener todos tus sueños con solo desearlo o como mucho haberte leído un libro, nos estén haciendo olvidar que los logros nacen del esfuerzo y el trabajo continuo.

No es lugar este para una cantinela moralista, pero sin duda, y antes que ninguna otra cosa, lograr la excelencia en servicio requiere de preparación, dedicación y formación a todos los niveles de un ámbito profesional que, si bien la Universidad, las escuelas de negocio, las consultoras especialistas, etc. pueden facilitar, sin duda es el día a día del profesional, su pasión, su compromiso con su causa y su proactividad donde mejor se puede ir forjando este talento.

Moraleja: Si quieres fama, ¡cómprate un buen desodorante, y ponte a bailar YA y de lo lindo!

22.03.2010

Código deontológico en la consultoría

En este post tengo que soltar uno de esos rollos aburridos que a la vez son necesarios que alguien haya sido capaz de componer.
Desde la asociación de consultoría AEC han diseñado un marco de comportamiento para aquellas empresas del gremio que quieran integrarse en su asociación.

Las Empresas consultoras tienen el compromiso ético de servir a la sociedad ofreciendo productos y servicios útiles, en condiciones justas, promoviendo el desarrollo sostenible, la convivencia, la integración social y el respeto al medio ambiente, creando valor de la manera mas eficaz posible y de forma sostenible.

Esta función social debe desarrollarse en un entorno de confianza entre la Empresa y sus Grupos de interés: clientes, proveedores, competencia, empleados y la sociedad a la que sirve, mediante la transparencia en las relaciones, el desarrollo de los adecuados canales de comunicación con estos grupos, el compromiso con sus necesidades y la ética e integridad profesional, basados en los siguientes principios que fundamentan su Código deontológico:

1. Transparencia: Claridad, objetividad, seriedad y honestidad en las relaciones con todos los Grupos de Interés
2. Independencia e Integridad: Honradez en el desarrollo de la actividad profesional,actuando de forma coherente con sus principios y rechazando cualquier actuación que venga a intentar influir sobre su actividad
3. Respeto: Ejercer la actividad profesional basándose en conductas respetuosas hacia los clientes, competidores, el medio ambiente y la sociedad en general
4. Compromiso: Asumir las obligaciones y tareas contraídas. Eficiencia con el compromiso adquirido.
5. Libre Competencia: demostrar actitudes legales y cordiales con los competidores.
6. Capacidad: Cualificación, poseer el conocimiento y la experiencia necesarios.
7. Creación de valor: ofrecer al cliente soluciones avanzadas, mediante la aportación constante de valor en la ejecución del proyecto/servicio.
8. Confidencialidad: Garantizar el secreto profesional
9. Garantías de Calidad: Aplicación de sistemas y certificaciones estándares adaptados a las necesidades del proyecto y servicio a realizar
10. Innovación: Buscar y diseñar permanentemente nuevas ideas y soluciones que aporten valor al cliente y al sector.

Sin duda, aceptar y cumplir al 100% este código deontológico es (como poco) una labor encomiable, pero a la vez realmente deseable (y en este caso quiero para los demás lo que quiero para mi mismo).

Opino que este código, además de dirigir éticamente nuestro comportamiento, también estimula la excelencia en servicio que desde este blog, modestamente, queremos fomentar.

10.03.2010

"Lo peor fué que nadie nos dijo nada"

En estos últimos días están ocurriendo varios incidentes graves que han supuesto gente atrapada en medios de transporte público o aeropuertos o incluso países en pleno caos por una tragedia natural y cuando los periodístas les piden opinión hay una queja que siempre se repite:

“nadie nos ha informado de nada”, “nadie nos ha dicho nada” ,”hemos estado desvalidos sin nadie que se dignara a contactar con nostros”,…

Es muy curioso que independientemente de la magnitud del problema lo que más molesta a los afectados no es el problema en si, sino la incertidumbre sobre la dimensión y alcance del problema, la incertidumbre sobre el qué va a pasar o si alguien se está responsabilizando de solucionar mi problema o de si habrán contado conmigo o no.

En los servicios de ingeniería y consultoría es muy parecido. Al cliente no le afectan tanto los problemas como la falta de información, la sensación de descontrol, la incertidumbre, la desconfianza, etc. en su resolución.

La queja más habitual del día a día es “hace semanas que nadie me ha dicho nada”.

Cada vez que veo a estos pobres dagnificados lamentándose de que nadie les ha dicho nada, me pregunto cómo es posible que realmente nadie se haya tomado la información fluida con los afectados como la prioridad nº1 antes incluso que la de resolver el problema causante de todo el desaguisado.

La lección a prender es: llama por teléfono aunque no tengas la respuesta, al menos demuestras interés y generas empatía y concierto.

09.02.2010

Buenas calificaciones hoy y mejores mañana

Aunque todos los clientes, del ámbito que sea, estamos hartos de rellenar encuestas de satisfacción, lo cierto es que son uno de los feedback claves con el que los proveedores somos capaces de vernos en los ojos de los demás y reconocer qué podemos consolidar y qué debemos mejorar a nivel de excelencia en servicio y calidad.

La última encuesta sobre satisfacción de los clientes de ENCAMINA, que tenemos la suerte de tener comparada con la media de nuestros homólogos, nos reconforta en algunos de sus valores clave:

  1. Fidelidad de nuestros cliente casi total y por encima de la media
  2. Buena calidad en la comunicación y en las ventas, por encima de la media.
  3. Buena calidad en la respuesta a incidencias y soporte, por encima de la media.


pero a la vez debemos mejorar nuestros ratios de productividad, nuestra complejidad a la hora de hacer negocios con nosotros, la calidad de los entregables y una respuesta más adaptada a las necesidades del cliente (que en muchos casos va a chochar necesariamente con una cartera de productos y servicios super-especializado, como es el caso de ENCAMINA).

Curiosamente los resultados de las encuestas de satisfacción no suelen sorprender a los responsables de las organizaciones, que (al menos deseablemente) conocen bien sus debilidades y fortalezas, pero sin duda son un punto necesario de control, reflexión y llamada a la acción más que saludable.

De momento, desde ENCAMINA nos damos un aplauso y prometemos mejorar para la próxima…